Medir la huella de carbono es el punto de partida para gestionar el impacto ambiental de una organización. Permite conocer su aporte al calentamiento global, definir una línea base y establecer metas de reducción que refuercen la responsabilidad corporativa. Así, las empresas no solo mitigan riesgos regulatorios y reputacionales, sino que contribuyen activamente a una economía baja en carbono.
En ese contexto, Science Based Targets initiative (SBTi), creada en 2014 por CDP, Pacto Global, WRI y WWF, apoya a empresas e instituciones financieras en la definición de metas de mitigación alineadas con la ciencia climática. La iniciativa desarrolla estándares, guías y herramientas, además de validar oficialmente los objetivos presentados por las organizaciones.
Desde 2015, SBTi ha crecido exponencialmente: de 10 empresas a más de 11.600 con compromisos y metas aprobadas. En Chile, a septiembre de 2025, 39 empresas forman parte de la iniciativa: 26 con metas fijadas, 6 comprometidas y 7 con compromiso removido. Predominan sectores como el agroalimentario, servicios profesionales, minería y forestal. Solo cinco compañías cuentan con metas net-zero validadas a largo plazo.
El establecimiento de metas climáticas basadas en la ciencia exige preparación, análisis técnico y compromiso organizacional. Antes de formalizar el proceso con SBTi, las empresas deben medir rigurosamente su huella de carbono según el GHG Protocol, identificar sus principales fuentes de emisión y evaluar distintos escenarios de mitigación para definir metas preliminares realistas. Luego, deben elaborar una hoja de ruta con medidas, plazos y recursos que sustenten un compromiso sólido. Solo entonces conviene avanzar al proceso formal, la firma, validación y comunicación de las metas, que requiere demostrar con datos y planes concretos la coherencia con los escenarios de limitación del calentamiento global, impulsando una revisión profunda de la estrategia de sostenibilidad.
Las brechas más comunes son la complejidad de las emisiones indirectas, la inversión tecnológica necesaria y los cambios de hábitos de consumo. Sin embargo, avanzar en SBTi genera beneficios tangibles en credibilidad, competitividad y resiliencia climática.
Un caso ejemplar es Viña Concha y Toro, primera empresa latinoamericana con metas aprobadas por SBTi (2019), que comprometió reducir un 55 % sus emisiones de alcance 1, 2 y 3 al 2030 respecto a 2017. A fines de 2023 ya había logrado una reducción del 42 %. Su progreso se sustenta en una transformación de su matriz energética a 100 % electricidad renovable, trabajo con proveedores y mejoras en eficiencia y embalaje.
Hoy SBTi avanza hacia estándares más rigurosos, con revisiones obligatorias cada cinco años y mayor exigencia sobre emisiones de alcance 3. Desde Edge, creemos que esta iniciativa representa el camino más sólido y transparente para una descarbonización real, alineada con la ciencia y con la urgencia climática global.